El grupo legislativo defendió la legalidad del proceso tras acusar que la anterior sesión fue cerrada “de mala manera” por Gerardo Ángeles.
La tarde-noche de este pasado miércoles, el Grupo Legislativo de Morena reanudó la sesión de Pleno en el Congreso del Estado de Querétaro, en la cual eligieron a Georgina Guzmán Álvarez, diputada del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), como la nueva presidenta de la Mesa Directiva, a partir del 2 de octubre.
De acuerdo con Ulises Gómez de la Rosa, vicepresidente del Congreso y quien asumió de manera temporal la conducción de la sesión, la designación se realizó con “toda la legalidad”, luego de que acusaran que el panista Gerardo Ángeles cerró de manera indebida la sesión del pasado martes.

“Este acto tiene plena validez jurídica. El día de mañana levantaremos el acta correspondiente y notificaremos al Poder Ejecutivo, al Judicial, a los 18 ayuntamientos y al Congreso de la Unión la decisión tomada por la mayoría de esta legislatura”, explicó Gómez de la Rosa.
En la votación, 13 legisladores respaldaron la propuesta, lo que permitió la conformación de la nueva Mesa Directiva. Durante su mensaje, Georgina Guzmán llamó a la unidad al interior del Congreso y aseguró que buscará dar salida al trabajo legislativo en beneficio de la ciudadanía.
La Mesa Directiva quedó integrada de la siguiente manera: Presidenta: Georgina Guzmán Álvarez (PVEM); Vicepresidenta: Sully Mauricio Sixtos (Morena); Primer secretario: Arturo Maximiliano García Pérez (Morena); Segundo secretario: Homero Barrera Mcdonald (Morena). También fueron designados como suplentes María Blanca Flor Benítez Estrada (Morena), Claudia Díaz Gayou (PT) y María Eugenia Margarito Vázquez (Morena).
Con este movimiento, Morena y aliados aseguraron que se dará continuidad al trabajo parlamentario bajo un esquema que —afirman— cuenta con la legalidad necesaria para su funcionamiento.
Sin embargo, diputados del PAN, PRI, Movimiento Ciudadano y otra legisladora del propio PVEM quedaron fuera de esta decisión, lo que llevó a la oposición a calificar el movimiento como un “madruguete”.