Más de 7 mil personas vivieron una experiencia musical única, entre clásicos y novedades del artista español
La noche del 2 de septiembre, el Hípico de Juriquilla se llenó de emociones con la presentación de Alejandro Sanz como parte de su gira “¿Y Ahora Qué?”, que en México ha sido un éxito sold out. Más de 7 mil asistentes se dieron cita para corear, desde los clásicos como Corazón Partío y Amiga Mía, hasta los temas más recientes de su álbum homónimo.
El concierto arrancó pasadas las 9 de la noche con un sonido impecable que envolvió al público desde la primera canción. La producción escénica impresionó a todos: un escenario en 3D con pantallas gigantes, las más grandes montadas en Querétaro para un espectáculo de este nivel, y una iluminación y visuales integrados que hicieron de cada canción una experiencia inmersiva. Esta luna que es una réplica exacta de la superficie lunar, donde cada centímetro equivale a cinco kilómetros reales, fue escaneada durante más de seis meses y generó medio millón de fotografías que contribuyeron al espectáculo, parte del atractivo cultural y científico que se lleva a toda la ciudad.

La banda de Sanz, integrada en gran parte por mujeres músicas excepcionales, aportó elegancia y frescura al concierto, con una ejecución impecable de guitarras, teclados, percusiones y coros que hicieron que el tiempo volara. Alejandro Sanz mantuvo un equilibrio perfecto entre la nostalgia y la renovación, conectando emocionalmente con su público y demostrando por qué sigue siendo un referente de la música en español.

Durante todo el concierto, el público coreó cada tema, mientras Sanz interactuaba y agradecía la presencia de los fans, reforzando la conexión que mantiene con México. En palabras del propio artista, Querétaro “suena a querer”, un reflejo de la entrega y el cariño que su música despierta en cada ciudad que visita.
Con esta presentación, Alejandro Sanz ofreció mucho más que un concierto: una experiencia emocional compartida, donde la música se convirtió en un puente entre escenario y audiencia, dejando claro que, pese a las incertidumbres, la música siempre tiene la última palabra.
