Habitantes cuestionan la recopilación de datos personales y biométricos; mientras algunos advierten riesgos para su privacidad, otros piden evitar bloqueos y proponen negociar alternativas de acceso
La implementación de la plataforma Kigo para el control de acceso en el fraccionamiento El Campanario ha generado inconformidad entre habitantes, quienes cuestionan la recopilación de información personal y biométrica de los residentes, al considerar que podría comprometer su privacidad y seguridad.
De acuerdo con información publicada por Diario de Querétaro, las medidas han provocado diferencias entre los colonos, particularmente por la solicitud de datos como nombres, edades, números telefónicos, identificaciones y registros biométricos de los integrantes de las familias.
Los habitantes inconformes señalaron que el fraccionamiento ya cuenta con controles de acceso mediante tags e identificación de visitantes, por lo que cuestionaron la necesidad de incorporar una plataforma que concentre información capaz de revelar sus rutinas y periodos de ausencia.

“¿Qué necesidad de seguridad justifica recopilar tanta información?”, plantearon los residentes, quienes advirtieron que los riesgos no se limitan a posibles ataques informáticos, sino también a accesos indebidos o al uso inadecuado de los datos personales.
Ante esta situación, solicitaron a la administración aclarar quiénes tendrán acceso a la información, si podrá descargarse, cuáles serán los mecanismos para protegerla y quién asumirá la responsabilidad en caso de una filtración. También pidieron conocer cómo se garantizará el ingreso de quienes decidan no registrarse en la plataforma.
La inconformidad ha llegado al punto de que algunos residentes han planteado bloquear los accesos al fraccionamiento con vehículos como medida de protesta. Sin embargo, otro sector de vecinos rechazó esta posibilidad, al considerar que afectaría el libre tránsito y podría impedir el ingreso de ambulancias, así como el traslado de estudiantes y trabajadores.
En contraste, residentes que respaldan la actualización del sistema de acceso señalaron que es necesario renovar los mecanismos de seguridad para reducir riesgos relacionados con la posible clonación de los dispositivos anteriores. No obstante, reconocieron el derecho de los inconformes a solicitar explicaciones, auditorías y garantías sobre el manejo de sus datos.
Asimismo, indicaron que la administración abrió durante noviembre espacios de diálogo para analizar las inquietudes y plantearon que quienes no deseen utilizar el reconocimiento facial puedan negociar un mecanismo de acceso manual o alternativo.
De esta manera, las posturas entre los habitantes permanecen divididas: mientras un sector exige mayores garantías de privacidad y transparencia, otro considera necesaria la actualización de los controles de seguridad, por lo que llama a resolver las diferencias mediante el diálogo y sin afectar la movilidad de las familias.
Fuente: Información retomada y reescrita a partir de Diario de Querétaro (OEM).