Factores emocionales, sociales y biológicos pueden intensificar la tristeza en fechas asociadas a la convivencia y el cierre de año
La Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) advirtió que durante la temporada decembrina pueden incrementarse los síntomas de depresión, debido a una combinación de factores emocionales, sociales y biológicos que impactan el estado de ánimo de diversas personas. A través de la Facultad de Psicología y Educación (FPE), la institución subrayó la importancia de no minimizar las señales de alerta y de buscar acompañamiento oportuno.

La docente Mtra. Angélica María Aguado Hernández explicó que en estas fechas se intensifican sentimientos de tristeza vinculados a duelos recientes, rupturas afectivas, desempleo o procesos migratorios, ya que la época navideña suele asociarse con la convivencia familiar, lo que acentúa las ausencias y pérdidas, especialmente durante el primer año posterior a un fallecimiento significativo.
La especialista señaló que, además de los factores sociales y afectivos, algunas personas pueden presentar trastorno afectivo estacional, relacionado con alteraciones en la serotonina y la melatonina, sustancias que influyen en la energía, el descanso y el estado de ánimo. La disminución de estas puede provocar cansancio, melancolía, somnolencia excesiva y dificultades para realizar actividades cotidianas.
Entre las señales de alerta se encuentran el estado de ánimo bajo persistente, la pérdida de interés en actividades antes placenteras, cambios en el sueño, fatiga constante, aumento en el consumo de carbohidratos, problemas de concentración y sentimientos intensos de culpa. Cuando estos síntomas afectan la funcionalidad diaria o aparecen ideas suicidas, es fundamental actuar de inmediato y no normalizar conductas como el aislamiento o el abandono de responsabilidades.

Aguado Hernández recomendó acompañar con empatía y sin juicios, evitando imponer la idea de “tener que estar bien”. Destacó la importancia de mantener comunicación constante, promover actividades sencillas que generen bienestar, cuidar la alimentación, convivir con mascotas y realizar caminatas. En caso de que los malestares persistan o interfieran con la vida diaria, enfatizó la necesidad de acudir con un psicoterapeuta.
La catedrática recordó que la ansiedad y la depresión se han intensificado tras la pandemia, por lo que insistió en no minimizar las manifestaciones emocionales. Subrayó que los espacios terapéuticos son seguros, confidenciales y libres de juicio, y que ciertos periodos del año —como el Día de Muertos, el 10 de mayo y el 14 de febrero— suelen incrementar la demanda de atención por experiencias de duelo o soledad.
Finalmente, indicó que ante una emergencia, la ciudadanía puede comunicarse al 911, desde donde se canaliza a líneas de apoyo municipales y estatales. Reiteró la relevancia de atender oportunamente cualquier señal de alarma y de fortalecer redes de cuidado que permitan enfrentar de manera acompañada estas fechas.
